Observatorio de Corta Atalaya
El Observatorio se incorpora a Corta Atalaya como un artefacto más en el paisaje, entre edificio, andamio e infraestructura. Una estructura de madera abierta y legible que recupera la lógica de las construcciones mineras para introducir un nuevo uso: subir, detenerse, reunirse y mirar. El paisaje productivo adquiere así una nueva dimensión cultural sin dejar de ser lo que es.
Corta Atalaya es un paisaje construido. 20 siglos de minería han excavado la montaña y acumulado sobre ella estructuras de todas las épocas: caminos, ferrocarriles decimonónicos, chimeneas, malacates y escombreras que siguen creciendo cada día. Industria y geología forman aquí una misma realidad cambiante.
El proyecto parte de esa condición. No intenta colocar un edificio frente a la mina, sino añadir una estructura más a las que ya forman parte de ella.
El mirador recupera la lógica de los artefactos mineros sin reproducirlos. Es una estructura de madera ensamblada, abierta y legible, entre edificio, andamio e infraestructura. Su forma responde directamente a cómo trabaja la madera, a cómo se apoya y a cómo se asciende por ella. La estructura construye al mismo tiempo el espacio, el recorrido y la expresión del edificio.
La intervención introduce además un uso nuevo en un territorio históricamente productivo. La misma tipología de estructuras que servía para acceder al interior de la mina permite ahora recorrerla desde otra posición, detenerse, reunirse, organizar una exposición, un concierto, o simplemente observar. La mina incorpora así una dimensión cultural con entidad suficiente sin dejar de ser lo que es.
Créditos
Equipo
Manuel Silva Zurita, Ulrich Stockhaus, Isabel Gordon Prats y Ángel Hernández Zurbano.
Cliente
Atalaya Mining / Fundación Atalaya Riotinto.
Ingeniería y cálculo de estructuras
Manuel Ortega Álvarez, Rafael Arrebola Almirón y Lüchinger Meyer Partner.